lunes, 18 de junio de 2018

"¿QUÉ TIENE DE MALO?" Los peligros de la pseudomedicina.


Esta es la traducción de una columna escrita por Michael Shermer en 2003, titulada "What's the Harm?" ("¿Cuál es el Daño?"). Shermer es un escritor, presentador e historiador especializado en temas científicos, fundador de la Skeptics Society y editor de su revista oficial, Skeptic, que está principalmente dedicada a investigar temas pseudocientíficos y sobrenaturales (Fuente: Wikipedia).  

¿CUÁL ES EL DAÑO?

Después de ser pinchado, escaneado, drogado e irradiado, su médico le dice que no se puede hacer nada más para curar lo que le aqueja. ¿Por qué no probar una modalidad alternativa de curación? ¿Cuál es el daño?

Empecé a pensar en esta cuestión en 1991, cuando mi madre, normalmente inteligente, mostraba a un psiquiatra síntomas de confusión cognitiva, inestabilidad emocional y pérdida de memoria. En una hora se determinó que estaba deprimida. No me convecí. Mi madre estaba actuando de forma extraña, no deprimida. Solicité una segunda opinión de un neurólogo.

Una tomografía computarizada reveló un tumor (meningioma) de tamaño naranja. Después de su eliminación, mi madre volvió a su brillante y alegre personalidad, un órgano tan notablemente recuperable y flexible que es el cerebro. Desafortunadamente, en el transcurso de un año, mi madre tuvo dos nuevos tumores en el cerebro. Tres vueltas más de este ciclo de extirpación quirúrgica y retorno tumoral, más dos dosis de radiación con bisturí gamma (haces precisos que destruyen las células cancerosas), finalmente condujeron al temido pronóstico: no había nada más por hacer.

¿Qué puede hacer un escéptico? Un compromiso ideológico con la ciencia es una cosa, ¡pero esta era mi madre! Volví a la literatura y, con la ayuda de nuestro brillante y humano oncólogo, Avrum Bluming, determiné que mi madre debería probar un tratamiento experimental, mifepristona, una antiprogestina sintética más conocida como RU-486, la droga anticonceptiva del "día después". Un estudio de pequeña muestra sugirió que podría retrasar el crecimiento de tumores. No funcionó para mi madre. Ella estaba muriendo. No había nada que perder al probar tratamientos alternativos contra el cáncer, ¿verdad? Incorrecto.

La elección no es entre la medicina científica que no funciona y la medicina alternativa que podría funcionar. Por el contrario, solo existe medicina científica que se ha sido puesta a prueba y todo lo demás (medicina "alternativa" o "complementaria") que no ha sido puesta a prueba. Unas pocas autoridades confiables prueban y revisan la evidencia de algunas de las afirmaciones (de la medicina alternativa), en particular Quackwatch ("Vigilafraudes") de Stephen Barrett, el Consejo Nacional Contra el Fraude de la Salud de William Jarvis y la revista científica de Wallace Sampson The Scientific Review of Alternative Medicine.

La mayoría de las (medicinas) alternativas, sin embargo, se deslizan bajo el radar científico de revisión por pares. Por eso es alarmante que, de acuerdo con la Asociación Médica Estadounidense, el número de visitas a profesionales alternativos exceda las visitas a médicos tradicionales; la cantidad de dinero gastada en hierbas medicinales y terapia de nutrición representa más de la mitad de todos los gastos médicos de bolsillo; y, lo más inquietante, el 60 por ciento de los pacientes que se someten a tratamientos alternativos no informan esa información a su médico, un problema serio, e incluso potencialmente fatal, si las hierbas y los medicamentos se mezclan inapropiadamente.

Por ejemplo, en su número del 17 de Septiembre, la Revista de la Asociación Médica Estadounidense informó los resultados de un estudio sobre la hierba de San Juan. La hierba, derivada de una planta floreciente Hypericum perforatum y muy popular como elixir alternativo (por una suma de millones de dólares al año), puede afectar significativamente la efectividad de docenas de medicamentos, incluidos los utilizados para tratar la presión arterial alta, arritmias cardíacas, colesterol alto, cáncer, dolor y depresión. Los autores del estudio muestran que la hierba de San Juan afecta la enzima hepática citocromo P450 3A4, esencial para metabolizar al menos la mitad de todos los medicamentos recetados, lo que acelera su proceso de descomposición y priva a los pacientes de medicamentos que podrían salvar sus vidas.

Pero hay un problema más profundo con el uso de (medicinas) alternativas cuyos beneficios no han sido probados. Todos nosotros estamos limitados a unos pocos años en los cuales disfrutar de una vida y amor significativos. El tiempo es precioso y fugaz. Dada la opción de pasar los próximos dos meses sometiendo a mi madre a una loca búsqueda (de "alternativas") por todo el país en vez de pasar el tiempo juntos, mi padre y yo decidimos lo último. Murió unos meses más tarde, el 2 de septiembre de 2000, tres años antes del día en que escribí esta columna. 

La medicina es milagrosa, pero al final, la vida termina girando en torno al amor de las personas que más importan. Es sobre esas relaciones, especialmente, que debemos aplicar el antiguo principio médico Primum non nocere: "primero, no hacer daño".



Traducción: José Luis Huerto Aguilar