viernes, 3 de febrero de 2017

Un sueño sin sueños: El surgimiento de la conciencia en recién nacidos.

Lo que sigue es una traducción del artículo "When Does Consciousness Arise in Human Babies?", publicado en SCIENTIFIC AMERICAN por Christof Koch en setiembre de 2009:

¿Cuándo emerge la conciencia en los bebés humanos? 


Las madres querrán crucificarme por esta aparentemente cruel pregunta, pero necesita ser propuesta: ¿Cómo sabemos que un recién nacido y un infante saludable están cocientes? No hay duda de que el bebé está despierto. Sus ojos están abiertos, se mueve y hace muecas y, más importante, llora. Pero todo esto no es lo mismo que estar conciente, experimentar dolor, ver el color rojo o oler la leche de mamá.

Es bien reconocido que los infantes no tienen conocimiento de su propio estado, emociones y motivaciones. Incluso niños mayores capaces de hablar tienen poca percepción de sus propias acciones. Cualquiera que haya criado a un niño está familiarizado con la mirada en blanco de un adolescente cuando se le pregunta por qué hizo algo particularmente imprudente. Un encogimiento de hombros y un "no sé, parecía una buena idea" es lo máximo que escucharás.

Aunque un recién nacido carece de conciencia de sí mismo, el bebé procesa estímulos visuales complejos y atiende a sonidos y objetos visibles en el mundo, preferentemente observando caras. La agudeza visual del infante solo le permite ver borrones, pero el circuito básico tálamo-cortical necesario para sostener percepciones simples visuales y de otro tipo ya está en su lugar. Y las capacidades linguísticas en los bebés están modeladas por el ambiente en el que crecen. La exposición a los sonidos del habla materna en los confines del útero le permite al feto captar regularidades estadísticas para que el neonato pueda distinguir la voz de su madre e incluso su lenguaje del de otros. Una conducta más compleja es la imitación: si papá saca su lengua y la retuerce, el infante inmita sus gestos combinando información visual con información propioceptiva de sus propios movimientos. Es, por lo tanto, probable que el bebé tenga un nivel básico de conciencia no reflexiva, orientada al presente.  

Camino a la Conciencia

¿Pero cuándo comienza la travesía mágica hacia la conciencia? La conciencia requiere una sofisticada red de componentes altamente interconectados, las células nerviosas. Su sustrato físico, el complejo tálamo-cortical, que proporciona a la conciencia su contenido altamente elaborado, comienza a establecerse entre las semanas 24 y 28 de la gestación. Aproximadamente dos meses después, la sincronía del ritmo electroencefalográfico (EEG) entre ambos hemisferios corticales señala el inicio de la integración neuronal global. Por lo tanto, muchos de los elementos necesarios para la conciencia están en su lugar hacia el tercer trimestre. A partir de este período, los infantes pretérmino pueden sobrevivir fuera del útero bajo cuidado médico apropiado. Y, como es mucho más fácil observar e interactuar con un pretérmino que con un feto de la misma edad gestacional en el útero, el feto suele ser considerado como un bebé pretérmino, como un recién nacido no nacido. Pero esta noción pasa por alto el singular ambiente uterino: suspendido en una cálida y oscura caverna, conectado a la placenta que bombea sangre, nutrientes y hormonas a su creciente cuerpo y cerebro, el feto está dormido.

Experimentos invasivos en ratas y corderos y estudios observacionales que usan ultrasonido y registros eléctricos en humanos demuestran que el feto, durante el tercer trimestre, está casi siempre en uno de dos estados de sueño. Lamados sueño activo y sueño tranquilo, estos estados pueden ser distinguidos usando electroencefalografía. Sus diferentes registros en el EEG van de la mano con distintos comportamientos: respirar, deglutir, lamer y mover los ojos, pero sin movimientos corporales a gran escala en el sueño activo; no respiración, no movimientos oculares y actividad muscular tónica en el sueño tranquilo. Estos estados corresponden al sueño REM (Movimiento Rápido Ocular) y al sueño de onda lenta comunes a todos los mamíferos. En la gestación tardía, el feto está en uno de estos dos estados de sueño el 95% del tiempo, separado por breves transiciones.

Lo fascinante es el descubrimiento de que el feto está activamente sedado por la baja presión de oxígeno (equivalente a la de la cima del Monte Everest), el cálido y acolchonado ambiente uterino y un rango de sustancias neuroinhibitorias e inductoras del sueño producidas por la placenta y el propio feto: adenosina; dos anestésicos esteroides, alopregnanolona y pregnanolona; una potente hormona, la prostaglandina D2; y otros. El rol de la placenta en mantener la sedación es revelado cuando el cordón umbilical es ocluído mientras se mantiene al feto adecuadamente abastecido de oxígeno. El embrión de cordero ahora se mueve y respira continuamente. A partir de toda esta evidencia, los neonatólogos concluyen que el feto está dormido mientras su cerebro madura.

Embryo por Hypnothalamus (DeviantArt)

¿Sueño sin Sueños?

Una complicación se presenta. Cuando las personas despiertan durante el sueño REM, usualmente reportan sueños vívidos con extensas narrativas. Aunque la conciencia durante los sueños no es la misma que durante la vigilia - notoriamente, la introspección y la autorreflexión están ausentes - los sueños son concientemente experimentados y sentidos. Así que, ¿el feto sueña mientras está en sueño REM? Esto no es conocido. Pero, ¿sobre qué soñaría?

Luego del nacimiento, el contenido de los sueños es conformado por memorias recientes y remotas. Estudios longitudinales en niños por el psicólogo americano retirado David Foulkes sugieren que soñar es un desarrollo cognitivo gradual que está estrechamente relacionado con la capacidad para imaginar cosas visualmente y con las habilidades visuoespaciales. Por lo tanto, los sueños de los preescolares suelen ser estáticos y llanos, sin personajes que se muevan o actúen, escasos sentimientos y sin memorias. ¿Cómo sería soñar para un organismo que pasa su tiempo suspendido en una suerte de tanque de aislamiento, sin memorias y sin manera de imaginar algo en absoluto? Apuesto a que el feto no experimenta nada en el útero; que siente de la forma en la que nosotros sentimos cuando estamos en un profundo sueño sin sueños.

Los dramáticos eventos del parto por medios naturales (vaginal) causan que el cerebro despierte abruptamente, sin embargo. El feto es sacado a la fuerza de su existencia paradisíaca en el protegido, acuoso y cálido útero hacia un mundo hostil, aéreo y frío que asalta sus sentidos con sonidos, olores y visiones totalmente extraños; un evento altamente estresante.   

Como Hugo Lagercrantz, un pediatra del Instituto Karolinska en Estocolmo, descubrió hace dos décadas, un masivo incremento repentino de noradrenalina - más poderoso que durante cualquier lanzamiento en paracaídas o escalada al descubierto que el feto pueda emprender en su vida adulta - así como una liberación de la anestesia y sedación que ocurre cuando el feto se desconecta de la placenta materna, excitan al bebé para que pueda afrontar las nuevas circunstancias. Toma su primer aliento, despierta y comienza a experimentar la vida. 




(Lectura Adicional)
  • The “Stress” of Being Born. Hugo Lagercrantz and Theodore A. Slotkin in Scientific American, Vol. 254, No. 4, pages 100–107 (92–102); April 1986.
  • The Importance of “Awareness” for Understanding Fetal Pain. David J. Mellor, Tamara J. Diesch, Alistair J. Gunn and Laura Bennet in Brain Research Reviews, Vol. 49, No. 3, pages 455–471; November 2005.
  • The Emergence of Human Consciousness: From Fetal to Neonatal Life. Hugo Lagercrantz and Jean-Pierre Changeux in Pediatric Research, Vol. 65, No. 3, pages 255–260; March 2009.
 
 
Traducido por José Luis Huerto Aguilar
 
 

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